sábado, 7 de febrero de 2009

SOBRE LA ESTEPARIEDAD DEL SER

“Quisiera o vencer dentro de sí al lobo y vivir enteramente
como hombre, o, por el contrario, renunciar al hombre y vivir,
al menos, como lobo, una vida uniforme, sin desgarramientos”
(Hermann Hesse, El Lobo Estepario).


Muchos sentimos que dentro se mezclan dos tipos de personas, o para hacerlo menos teatral, solemos responder de dos formas distintas. La primera de esas formas es racional y humana, puesto que se nos da por pensar en la repercusión de nuestra acción y como esta irá a afectar a diferentes actores alrededor. Sea noble, indiferente o cruel nuestra respuesta, hay un cuestionamiento de por medio.
Por otro lado, hay cierta actitud instintiva que mal la hemos considerado muchas veces como animal, y si bien llegamos al acuerdo de que es medio animalesca la respuesta obtenida de este nosotros, por lo menos espero no tengamos el mal prejuicio de condenar las acciones que de aquí parten.
Algunos quizás quieran aportar, de que como todo, se trata de llegar al punto medio de escuchar a uno y otro para establecer un consenso, bien entonces partamos de ahí, puesto que luego de analizar mi premisa una y otra vez, salvo algunas respuestas primarias o realmente arrebatadas, no solemos ir por la vida dando rienda suelta a uno de los dos propuestos, y de esas pocas respuestas (primarias) no quiero referirme ahora.
Mi pretensión es salvar al perfil lobo dominante de todo esto, tantas veces criticado por su actitud incisiva en muchas oportunidades o por retirarse sólo por su estepa cuando necesita encontrarse consigo mismo. El lobo a mi forma de verlo, es una suerte de evolución o adaptación del hombre (no la única). Es poder aprender a cada momento de experiencias que llevan a hacer del instinto una respuesta ya evaluada anteriormente y no sometida a una perdida de tiempo en su segunda reflexión.
Un lobo además necesita tiempo para si mismo, y es en ese preciso instante cuando más confronta al lobo y al hombre, pero el estilo que quiere vivir es propia del lobo. Ahora la otra parte es la forma en que se da o va por el mundo, quizás para algunos catalogado como tibiamente infeliz o con un exceso de drama en las cosas más cotidianas, y pues sí, quizás haya cierta exageración en algunas mociones, pero al respecto, qué más da querer vivir al máximo cada sensación, ser más sensible (sin ser Candy) a cada espectáculo nuevo que nos ofrece la vida. Entre otras cosas que pueden ser muy criticadas por no quedarse con el hombre de sociedad como dominante, está la búsqueda de satisfacción de sus propios instintos, y aunque suene medio salvaje, ¿acaso todo principio social no parte primitivamente de una intuición de que las cosas no están bien? ¿Acaso lo humano dominante no sería buscar salvar el propio pellejo dentro de cada escenario, tratando de estar equipado para hacer frente a cualquier ataque?
En fin, se que son muchos términos que pueden confundirse, dada la connotación que cada uno pueda darle. Lo que buscaba en este post, era darle un homenaje a este libro de cabecera con quien empiezo la nota y a la estepariedad que todos, aunque en diferente nivel, llevan dentro. Ya nos veremos amigos míos en el siguiente acecho.

2 comentarios:

Maria Angela dijo...

Y hasta que por fin… luego de interminables días de espera, pensé que nos habías abandonado mi querido Harry Haller.

Y es cierto, son esos momentos completamente desestructurados de nuestras vidas en los que tenemos que dar siempre una respuesta. Aún no sé si es mejor una reacción animalesca llena de sentimientos y pasiones verdaderos y del momento; o una más humana, racional, meditada, calculada y hasta un tanto cínica. En todo caso, trataremos de llegar al punto medio como propones, aunque “es sólo para locos”.

Helmut dijo...

Mis Aplausos Mia, y mas aplausos para tí mi querido amigo...

Bueno predecediendo una vida nocturna agitada, y siendo el testigo mudo de miles de encuentros furtivos entre personas que (ambas) mostraban ese protagonismo animal, que sin ser falso buscaban la fugacidad de una noche para debordar sus instintos y entregarse de lleno a sus deseos, sin mas secuela que los fluidos compartidos, yo creo que es sano vivir y probar de todo siempre y cuando no se afecte a una tercera persona. La vida es de locos, mientras la locura no te lleve a lastimar a nadie, tampoco a ti mismo.